| Sentido
común
Presentamos a continuación unas ideas que nos servirán
de orientación para formar un criterio propio y elaborar
una línea de crítica positiva y constructiva
para consumir de un modo saludable.
1.- Considere a la publicidad como lo que es: información
acerca de productos que se venden.
Compruebe antes de nada si el mensaje se dirige a una mujer
o a un hombre, y no lo reciba identificándose con el
modelo que muestra el anuncio. Debe decidir que usted no es
la mujer (o el hombre) a quien se dirige, sino alguien que
quiere mera información, no consejos.
2.- La publicidad muestra mundos y personalidades
(de mujeres, hombres y parejas) irreales y maravillosos.
No ajuste a ellos su modelo vital humano ni su diseño
de familia y hogar.
La publicidad no está para decirle cuales son las cosas
que usted necesita. Eso ha de decidirlo usted sin dejarse
influir.
3.- Cuando vaya a comprar, sea lo que sea, lleve
una lista hecha. Aunque sea orientativa, le servirá
de ayuda para controlar las motivaciones que provengan de
fuera.
Este es un sano ejercicio de autocontrol, y una buena forma
de colaborar con los demás miembros de la familia y
darles ejemplo, sobre todo a la infancia y la adolescencia.
4.- La felicidad no va unida a ninguna cosa que
se compra. Ni usted será nunca la persona que verá
mostrarse como un magnífico modelo junto al producto.
Usted es como es y así se debe aceptar sin abandonar,
por supuesto, un sano nivel de aspiraciones de mejora. Cuando
algo que no tenía previsto comprar le tiente, déjelo
para otra ocasión hasta que analice por qué
le interesó.
5.- Si tiene hijos, o gente joven a su cargo, procure
que conozcan el valor real de la Publicidad y sepan leerla
críticamente, separando su dimensión informativa
de la persuasiva.
No debemos creer que por tener poca edad no se dan cuenta
de las cosas si se las sabemos explicar. Es asombroso lo juiciosa
que puede ser una niñita de diez años o lo bien
que puede encauzar el agudo sentido crítico de su edad
un adolescente bien informado.
6.- Haga partícipe a su familia de los procesos
de decisiones de compra para que valoren la responsabilidad
que conlleva.
Las madres y los padres no son los amos sino las personas
adultas que ayudarán a madurar a hijas e hijos, y administrar
el dinero es muy importante. Igualmente para la pareja resulta
muy gratificante decidir en común, y evita problemas
y recriminaciones muy desagradables.
7.- Procure comprobar directamente sobre el producto
lo que de él dice la publicidad y saque sus propias
conclusiones.
Eso le ayudará a determinar qué quiere comprar
y qué cosas no le interesan. Nunca mire los escaparates
o recorra un establecimiento con la intención de que
las estanterías le recuerden lo que necesita.
8.- La publicidad en Televisión debe ser
cuidadosamente “filtrada”. Sobre todo hay que
vigilar y dosificar la visión de lo que se publicita
en los programas infantiles.
Debemos reconocer la gran fuerza de la publicidad en el medio
televisivo. Se va “colando” en nuestra percepción
y en nuestra memoria, y de forma más grave se instala
en las mentes infantiles.
9.- Cuidado con la publicidad de temporada y la
de situaciones especiales.
Las adquisiciones extraordinarias en determinados momentos
y situaciones han de ser planificadas.
10.- Conocemos nuestros presupuestos: adaptemos a
ellos nuestras necesidades y caprichos.
Evite ir de compras cuando cobre, sobre todo después
de un final de mes difícil. No sólo tenemos
necesidades. También tenemos caprichos y eso es lógico,
son como pequeñas caricias que nos debemos hacer ocasionalmente
y hacérselas a quienes queremos.
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